domingo, 05 de septiembre de 2010
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SEGUIREMOS APOSTANDO A LA DEMOCRACIA - ING. DAVID CZARNY
La democracia es la peor de todas las formas de gobierno, a excepción de todas las demás. Winston Churchill
Hoy predomina en el mundo la moderna república democrática, constitucional y representativa; que ofrece la garantía del imperio de la ley, con derechos civiles y políticos.

Los defectos de la democracia, generaron las mentiras y el manipuleo de la información que provocaron la pérdida de credibilidad en el sistema.

Los gobiernos democráticos toman a los ciudadanos que los votaron, como punto de referencia, para procurar su bienestar.

Esta es la herencia del siglo XX, con guerras y economías coordinadas, que recibe nuestro actual siglo XXI, pero ya con sociedades que no están dispuestas a seguir aceptando una situación de desigualdad tan brutal que raya con la exclusión escandalosa de vastos sectores de la población.

Esto produce violencia, inseguridad y descontento socavando la democracia liberal tradicional, en sus dos condiciones: lo moral o teórico, y lo práctico. En lo moral, la democracia requiere consensos de mayorías y nunca una apatía política de sus ciudadanos. Lamentablemente confunden la legalidad de los números de votos, cualquiera sea el porcentaje, con la legitimidad democrática.

En lo práctico, los gobiernos especulan con tener más poder que los otros estamentos sociales; que los habitantes aceptarán sus resoluciones y que solo ellos pueden prestar los servicios esenciales a la población en nombre de “la ley y el orden “.

Aparece la teoría del mercado, que todo lo soluciona, prestando mejores servicios, con mayor eficacia y menor costo, a través de negocios lucrativos, sin control y que solo trata de maximizar rentabilidad a los privados. Esto niega la necesidad de tomar decisiones sobre Políticas de Estado relacionadas con los intereses de las mayorías, especialmente para los sectores más vulnerables.

Cuando la participación en el mercado sustituye a la participación en la política, deja vacíos peligrosos que agravan la conflictividad social.

Si el consumidor ocupa el lugar del ciudadano, en contradicción con la esencia de un sistema político liberal democrático, lo debilita y lo descalifica. Se debilita la participación de la ciudadanía, pero ésta provoca una opinión pública a través de los medios independientes, que genera una acción desde abajo e influye directamente en todos los mandatarios encargados de adoptar decisiones, oficialistas y opositores.

Pero, qué pasa con la sociedad civil, a veces es cómplice?

En la democracia es poco prudente decirle al electorado cosas que éste no quiere oír. Sería políticamente incorrecto. Pero la economía del Estado racionalmente organizado y con transparencia administrativa, requiere de cobrar impuestos para cumplir eficazmente con sus obligaciones, que son indelegables dentro de un sistema con justicia tributaria. El pueblo debe juzgar los resultados de sus aportes, en la cantidad y la calidad de los servicios que recibe del Estado.

El siglo XXI no es favorable a ninguna dictadura de cualquier signo, pero aún subsisten y crecen la pobreza, las desigualdades y el descontento social, especialmente en America Latina que entró en la democracia después de haber soportado dictaduras con consecuencias fatales.

Pero los resultados democráticos son lentos y difíciles de alcanzar. Las grandes mayorías siguen apostando al sistema, reconociendo las elecciones periódicas que determinan su legitimidad como práctica de consultar al pueblo. Son mecanismos de Estado-Nación para hacer frente a un mundo globalizado que

Estos mecanismos políticos encaran los problemas fundamentales que plantea el futuro del mundo en una época en que el impacto de la revolución tecnológica y de las comunicaciones, son una fuerza de proporciones geológicas.

Esta época se ha vuelto más violenta, incluso en sus imágenes, y se necesita proteger a los ciudadanos en su vida cotidiana, frente a los grupos delincuentes que adquieren armamentos portátiles y drogas, todo a bajo precio. El orden público es difícil de mantener, sin una decisión política contundente y sin especulaciones.

Hay un avance de la barbarie hacia situaciones escandalosas que despertaron en ciertos sectores de la sociedad, una justificación de la represión contraria a la acción de la justicia y la estabilidad social, haciendo reaparecer los fantasmas del terrorismo de Estado.

Otro factor de debilitamiento del Estado, es la falta de lealtad que los ciudadanos le profesan y su poca disposición a respetar leyes por considerarlas inmorales e ilegítimas.

Desde los desmanes en el fútbol hasta la inseguridad en las ciudades peligrosas; solamente con la introducción de cambios en las tácticas de policías, - capacitados y jerarquizados - , que gocen del respeto de los ciudadanos locales y visitantes; podremos proyectar la Seguridad como Política de Estado. Pero siempre se debe buscar el equilibrio entre el empleo de la fuerza y la persuasión o la confianza ciudadana en el control del orden público, que hoy se hace difícil por la violencia instalada. Los policías solos, no pueden eliminar el delito en su totalidad, pero si deben reducirlo, controlarlo y quitárselo de encima a la población civil.

El espacio público debe defenderse y evitar que los servicios públicos corrientes, se interrumpan por su indebida ocupación. Esto exige esfuerzo pero sin perder la cabeza y la razón.

En la práctica, el verdadero peligro de los transgresores y/o delincuentes no reside en la amenaza real de un puñado de fanáticos con las caras encubiertas, sino en el miedo irracional que sus actividades provocan y que tanto los medios como los gobiernos imprudentes, exacerban, poniendo así en riesgo la calidad de vida que pretenden defender.

Rosario, Septiembre de 2009

ING. DAVID CZARNY
Vicepresidente
FORO REGIONAL ROSARIO
Vínculo: .
Fecha: 22/09/2009
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